Nosotras no somos malas, pero hacemos malas. Son collares de cuentas para meditar. Sirven por ejemplo para contar un mantra mientras meditas. Tienen 108 cuentas. Son unas meditaciones algo largas, pero vale mucho la pena. Repitiendo Om puede tardar media hora. También dicen que solo con tenerlas cerca tienes más presento lo divino. Puedes llevarlas todo el día, tocarlas o ponerlas debajo de la almohada.

La piedra o los flequillos que van en el centro representan al Guru (el que lleva luz a la oscuridad). Cuando llegas a ese punto, si quieres seguir meditando, debes cambiar el sentido de la cuenta.

Los malas son objetos de Dharma, por lo que debes cuidarlos con respeto. No dejarlas tiradas ni pisarlas. Deben tratarse con cuidado y con cariño.